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Minas de Oro Grueso en el Noroeste Cordobés

Minas de Oro Grueso en el Noroeste Cordobés

La riqueza de un lugar está en su historia y en quienes la recuerdan. Oro Grueso abre sus puertas a la casa del pionero que hizo posible extraer oro de sus minas y a descubrir que la paz y la gran energía que obsequia el lugar valen mucho más que el mismo metal preciado.
Para llegar a las Minas de Oro Grueso (distantes a 45 km de La Falda y a 15 Km de Characato) hay que atravesar un atractivo pueblo fantasma llamado “Canteras Iguazú”, se trata de un pequeño caserío abandonado donde tiempo atrás vivieron los mineros de dicha cantera de mármol y caliza. De ese poblado se mantienen en pie únicamente las blancas paredes de las casas desde cuyas aberturas sólo asoman grandes cactus.

Antes de llegar a un desvío llamado “Cabeza de Novillo”, que conduce a la estancia jesuítica La Candelaria, el camino comienza a dar camufladas pistas de estar cerca de Oro Grueso, ya que las señalizaciones se encuentran escritas en troncos de árboles o en pircas de piedras calizas. Incluso muchos pasan de largo ya que el ingreso es tan pedregoso e irregular que suelen confundirlo con el cauce de un rio seco.

Luego de atravesar cuatro tranqueras se abren a la vista los techos a dos aguas de la posada serrana de Oro Grueso, que parece sumergida en medio de la naturaleza y a la cual se accede por varios tramos de escalinatas. Allí el turista es cálidamente recibido por Cesar “Pepe” Pascual, el nieto del pionero que descubriera estas minas y las explotara tan artesanalmente.

Posada de Oro Grueso

Aunque las minas de oro se encuentran a tan sólo a 200 metros serranos de la casa, el casco de estilo español e inglés invita a un continuo descubrimiento arqueológico ya que todos los elementos de trabajo minero que se usaron en el 1800 están dispersos por cada rincón de la vivienda y sus alrededores; como si se tratara de una búsqueda del tesoro, la historia se va abriendo de a poco a través de los objetos encontrados a cada paso.

Todo en ella se mantiene como detenido en el tiempo, tanto el mobiliario antiguo como la vajilla de plata y la cristalería fina traída de Castilla La Vieja, todo eso ahora está al servicio del turista. La galería que mira hacia el cristalino rio Candelaria es testigo del esplendor del lugar, cuando en su apogeo había criaderos de truchas y pejerrey, así como personal que se encargaba de los jardines colgantes y quinteros que atendían las 3800 plantas frutales.

En el año 1860 Don Pascual llega de España con el título de “adelantado en minería” (que sería equivalente a ingeniero en minas) guiado por los informes sobre explotaciones mineras realizadas aquí por los Jesuitas. En 1870 construye esta casona para que la habitaran los socios que él tenía en el emprendimiento minero, como una forma de compensar la confortable vida que ellos dejaban en Europa para aventurarse hacia lo que parecía ser el confín del mundo.

El origen del nombre

Antes de que llegara Don Pascual a estas tierras, el lugar se llamaba “Cerro de las Gomez”, sin embargo un giro del destino determinaría que el nombre del lugar fuese Oro Grueso, ya que en el año 1875 se produce un gran descubrimiento: entre un bochón de 14 kgs. de cuarzo aurífero aparecen 960 gramos de oro, como un lingote, que luego sería donado al Museo de Ciencias Naturales de La Plata.

El trabajo de extracción era realmente artesanal, con materiales traídos del exterior ya que aquí no había más que piedras con betas que indicaban que había mucho oro por descubrir pero nada para poder extraerlo. Tal es así que los 100 morteros y las puntas de los martillos y los picos se fabricaron con el hierro que tardaba como dos meses en llegar de Europa.

El trabajo de explotación de las minas y la limpieza de los restos para extraer los minerales de la piedra (no sólo se extraía oro, sino también pirita blanca, plata, óxido de hierro y óxido de cobre) requería varios pasos, desde triturar el mineral en los morteros, lavarlos en las tinajas y luego llegar al laboratorio para purificarlos.

Al principio todo ese trabajo lo realizaban con mano de obra de gente de la zona, pero lamentablemente la superstición de los lugareños fue ganando terreno a través de historias de ruidos extraños que provenían de las profundidades de las minas hasta el rumor de que “el gringo Pascual” estaba relacionado con la magia, seguramente al verlo trabajar en medio del vapor de los ácidos en su laboratorio cuando realizaba la purificación del oro.

Minas de Oro

La Mina de Oro Grueso tiene una longitud de 150 metros aproximadamente. Aunque la boca de ingreso es angosta, en el interior se puede caminar cómodamente erguido. El túnel es ancho, de placentera frescura y con una sola bifurcación a los pocos metros. Como carece de desniveles el turista puede ingresar sin necesidad de cascos ni mamelucos, aunque si de una linterna que permita apreciar la riqueza mineral expuesta a simple vista.

En la zona existen 200 minas en total, y dentro del campo de Oro Grueso hay entre 30 y 40 minas, cada una de ellas debidamente mensuradas y con su respectiva denominación: Mina de Oro grueso (la única habilitada para visitar) La Barranca (que con sus 800 mts llega hasta debajo de la casa-hospedaje), La Quinta, Niño Dios, Los Ingleses, Porvenir, La Cascada (al píe de la cascada) y así muchas más.

Como nos comenta Don Pepe Pascual: “ya hace muchos años un satélite italiano había detectado que en la parte noroeste de Córdoba había, a gran profundidad, gran cantidad de oro. Mi abuelo lo supo rudimentariamente, siguiendo las betas de oro y descubriéndolo artesanalmente, haciendo un verdadero trabajo de hormiga”.

La paz que vale oro

Además de disfrutar del turismo minero, el lugar obsequia la posibilidad de pasar una jornada en contacto con la naturaleza, descansando debajo de las parras, en sus galerías o junto al rio, disfrutando los aromas de hierbas serranas o de flores silvestres. La oferta gastronómica es de la producción local: una tierna carne de ternera o cabrito faenada por los hijos de Pepe y esmeradamente cocinada por él, una sabrosa comida casera.

En el ingreso, entre medio de una gran variedad de cactus decorativos, asoman (como ajenas a la época) 4 pantallas solares que desde 1999 brindan una energía limpia al lugar al igual que una gran antena satelital de Telecom para permitir las comunicaciones. Todo esto permite aprovechar la magia de la posada como lugar donde se han oficiado casamientos, bautismo, cumpleaños y fiestas de fin de año.

Esta idea de abrir las puertas de la casona (habilitada con 4 habitaciones que permiten albergar entre 20 y 22 personas) es la manera en que Don Cesar “Pepe” Pascual puede rendirle homenaje a ese abuelo que tanto admira, fundador de firma de Oro Grueso. Como bien él lo dice: “Mi Dios ha puesto la belleza del lugar, mi abuelo ha puesto el complemento y yo les voy a dejar turistas de 5 estrellas”.


Fuente: Érica Marcel y Pablo Punos
Contacto para reservas:
03548 – 441001 / Cesar “Pepe” Pascual
Llamar de 13 a 15 hs. 



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